Boca no se retira del mercado. Con Santiago Ascacíbar ya acordado y Ángel Romero listo para convertirse en refuerzo, Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol decidieron ir por más y enfocarse en el frente de ataque. La idea es sumar dos delanteros para cerrar un período de pases que tuvo idas y vueltas y que todavía deja necesidades abiertas.
La prioridad es doble. Por un lado, un extremo que le aporte variantes al sector derecho, una zona que quedó debilitada tras la salida a préstamo de Brian Aguirre a Estudiantes. Los intentos previos no prosperaron: el pase de Marino Hinestroza se cayó cuando el futbolista terminó firmando con Vasco da Gama y Fluminense rechazó la oferta presentada por Kevin Serna. Aun así, en Boca insisten y no bajan los brazos, aunque por ahora no hay nombres definidos sobre la mesa.
La otra búsqueda apunta a un “9” de área. Más allá de que Romero será una alternativa ofensiva, en el club entienden que el panorama físico obliga a reforzarse. La situación de Edinson Cavani genera incertidumbre y Milton Giménez arrastra una pubalgia que lo mantiene condicionado. Con la Copa Libertadores en el horizonte, la dirigencia considera clave llegar con más recambio en una zona sensible.
De esta manera, volvió a aparecer Ezequiel Ávila. El delantero de Betis, con pasado en las inferiores del club, dejó abierta la posibilidad de regresar al país, aunque en Boca saben que no será una negociación sencilla. Antes de avanzar, buscan claridad sobre las condiciones de salida desde España y el marco económico de una eventual operación.
Consultado sobre el tema, el propio “Chimy” fue cauto y evitó definiciones. Explicó que las cuestiones contractuales quedan en manos de su representante y las dirigencias, mientras él se enfoca en cumplir con su trabajo dentro de la cancha.